Duele la separación, duele la distancia, duele la pérdida, duele la ruptura, duele la muerte, duele la soledad, duele nacer y que te separen de tu madre, duele enfermar sin poder sentir afecto y duele morir sin el derecho de una despedida. PsicoPerinatal.

Nuestra continuidad psíquica no estaba preparada para tanto dolor y esto hace que la experiencia Coronavirus tenga un efecto demoledor y traumatizante  sobre cada uno de nosotros/as.

Somos personas normales, con reacciones intensas asumiendo acontecimientos extraordinarios.

Sabemos que pocas cosas pueden generar más impacto psíquico que la privación del afecto.

Nacer en emergencias.

“Nacer es salir, qué duda cabe. Pero también es despertar, llegar, abrir los pulmones y ser recibido. Se puede nacer dulcemente, muy despacito, descansando a cada poco, con ternura y fuerza, con confianza y amor. Salir con los ojos muy abiertos y la mirada brillante, ávida por encontrar el rostro y el abrazo de la madre amada”. IBONE, OLZA FERNANDEZ. Parir.

Nacer entre la hostilidad de un sistema sanitario desbordado, sin tiempo ni emoción disponible para dar a cada recién nacido  la recibida que merece y  a cada mujer el parto respetado que necesita, rompe la química sana y esencial del momento más importante de la vida.

En tanto caos, resulta complicado llegar a todo, pero  desde antes del conavirus,  conocíamos con certeza los riesgos de la separación en recién nacidos, derecho esencial que no se ha cuidado.

Afortunadamente, las últimas actualizaciones de los protocolos ya  hablan de NO SEPARACIÓN y de  LACTANCIA  PERMITIDA  en todos los casos que sea clínicamente viable.

Pese a todo este escenario, es importante recordar que nada es oscuro para siempre y replantearnos cómo la urgencia nos hace dejar de lado la parte más humana de la vida, que tendremos que saber incorporar en el caos para posibles futuras emergencias.

¿Qué significa esto  a nivel emocional?.

Significa un trabajo pendiente con esas mamás, papás y  bebés para una reparación  del  vínculo. Como si de una cicatriz se tratase, hacerle las curas con mucho amor hasta que pueda quedar una sutil sombra de ello.

Como diría Michel Odent, «Cuando el proceso del nacimiento se vea como un período de suma importancia en el desarrollo de la capacidad de amar, ocurrirá la revolución en nuestra visión de la violencia».

Para terminar, os comparto un libro maravilloso citado anteriormente:

Parir no es un manual médico, sino un ensayo sobre la experiencia más vital por la que pueda pasar una mujer desde el punto de vista de ella y del bebé. Un análisis de lo que pensamos del parto, lo que sabemos, lo que históricamente ha sido y qué significa en el imaginario colectivo”. Ibone Olza.