Durante las distintas etapas perinatales, la  presencia de la figura paterna se  define desde el silencio. Hay una renuncia masculina, resultado social y de aprendizaje transgeneracional,   que no es bien recibida por la mujer.

Hoy en día sabemos que la figura paterna, durante el embarazo, debe llevar a cabo su propia elaboración mental de ese nuevo bebé, pero a diferencia de lo que ocurre en la mujer, donde esa elaboración es intrínseca al proceso de gestación, en el caso del hombre, necesita del bebé para poder hacerla. Esto nos da una vía de comprensión en lo que al proceso masculino se refiere.

Ser padre implica una revisión de la propia vida, de la propia infancia y de los modelos interiorizados entorno a la paternidad, para de ese modo poder asumir el nuevo rol y poder definir esa nueva identidad.

¿Qué pasa en el cuerpo del futuro papá?

Estudios recientes hablan de cambios hormonales  en el padre, antes del nacimiento del nuevo bebé, que se mantienen durante el embarazo hasta la crianza.

Igual que en el caso de la mujer, también parece haber una modificación en las estructuras cerebrales para los cuidados del nuevo bebé, sin embargo, la mayoría de investigaciones  se realizan a madres.

¿Qué hacer con el temor de pasar asegundo plano?

Una vez que nace el bebé, dentro de la pareja se instala el concepto de familia, cargado de nuevas identidades y funciones. En ese momento, es frecuente, que el hombre no sepa como posicionarse en la nueva díada mamá-bebé, pensando que no hay hueco para él. Sin embargo, como les explico a las parejas que vienen a consulta en ese momento de cierta “crisis vital”, es un triángulo lo que aparece, en el que la  función del papá como contenedor de todo lo que ocurre, no es importantes sino que es esencial y necesaria.

Por supuesto, igual que la mujer, el hombre pasa por dificultades emocionales durante todo el proceso, sabemos que un 10% de los futuros papás presentan alguna alteración emocional durante el embarazo y tras el nacimiento del bebé.

Por ello, es importante mirar también un poco más a esos papás que de repente trabajan el doble que antes  (para compensar esa sensación de desplazamiento) ó que no se permiten estar mal porque en ocasiones  la mamá también presenta dificultades emocionales y creen que deben poder con todo, cuando no es así.

¿Qué aspectos favorecen éste momento vital?

  • Ayudar a la nueva familia a re-definir las identidades de cada uno, como un triángulo en el que cada pieza el clave.
  • Permitir al papá poder hablar de su malestar y aprender recursos para autogestión emocional y autorregulación, que le permitan hacerse cargo de verdad.
  • Conocer y normalizar, qué ocurre en ese momento vital tan complejo y cargado de emociones en ocasiones desreguladas.
  • Hacer un encuadre dentro de la pareja, que permita mantener puntos de conexión concretos e importantes.
  • Mejorar la comunicación por ambas partes.
  • Crear expectativas realista de la crianza y como diría Winnicott, la exigencia más realista y manejable de ser “padres suficientemente buenos”.