¿Qué es la exterogestación?. La exterogestación como construcción de la vida extrauterina.

No podemos hablar del bebé si no tenemos en cuenta que su desarrollo empieza en el útero y continúa pegado a la madre, es su regazo, en sus brazos. Es lo que nosotros llamamos exterogestación, que no deja de ser la maduración del bebé a través del contacto constante con la madre, a través del calor, de la seguridad , de la alimentación, y sobre todo del amor.

Cuando observamos otros mamíferos, vemos que nada más nacer son capaces de levantarse, de buscar a la madre, de alimentarse de una manera autónoma (a través de la lactancia materna), son capaces de seguir a su madre cuando están en manada y en ámbitos de normalidad, podemos decir que son capaces de sobrevivir.

Sin embargo, el ser humano no tiene esta capacidad ya que nace dependiente, para, a través del contacto, ir haciéndose libre e independiente. Para que esa independencia exista, el bebé está dotado de la capacidad de comprobar constantemente que está atendido y por tanto que puede sobrevivir tanto física como emocionalmente. La forma de comprobación es el llanto, que normalmente corresponde con un llanto de apego.

Cuando los psicólogos hablamos de disponibilidad, hablamos a nivel físico pero sobre todo hablamos de disponibilidad a nivel emocional. También hablamos de predictibilidad como un aspecto esencial del bebé que le permite desarrollar la capacidad de exploración del entorno e ir creando nuevas redes de información del mundo. Es aquí, en este punto, donde se empieza a instaurar el apego del niño.

Respecto a la exterogestación, los últimos estudios consideran que son aproximadamente nueve meses, que coincide con los primeros movimientos que dan cierta independencia al niño o niña. Las capacidades del bebé, tanto a nivel motriz como a nivel cerebral a los nueve meses del nacimiento son completamente diferentes a la que tiene el bebé recién nacido.

Las madres del siglo XXI hemos aprendido que la separación con el bebé debe ser inmediata, en todos los niveles, y esa separación tiene más que ver con una determinación social que realmente por la propia psicobiología del bebé.

Tal como dice Nils Bergman, neonatólogo reconocido a nivel mundial: “Cuando el bebé nace, reclama su nuevo hábitat, que no es otro que el regazo de su madre, quien le provee protección, nutrición y estímulo.”

Tanto la madre como el bebé están predispuestos biológicamente y por tanto psicológicamente a estar unidos para continuar ese desarrollo natural juntos, pegados, piel con piel, mirada contra mirada.

¿Qué necesidades tiene un bebé recién nacido?

Entre las necesidades básicas que pueda tener un bebé en este proceso de exterogestación son:

  • El contacto es el piel con piel con la madre, pegado a ella. De ahí la importancia del colecho, del porteo y de la lactancia materna.
  • Otra necesidad básica es la sensación de seguridad, poder sentirse tranquilo y seguro en un ambiente predecible donde el bebé puede ir desarrollando redes neuronales que le dan información respecto a lo que va ocurrir. La sensación de la protección constante.
  • La sensación de contención, que le da estabilidad y seguridad en el mundo.Todos estos recursos al final hacen que ese bebé pueda desarrollarse de una manera segura en un ambiente seguro, contrario a lo que durante años se ha considerado malcriar al bebé. No dejan de ser cuestiones básicas y necesarias para ese bebé en ese proceso de formación cerebral, emocional y física. Cada minuto se crean hasta un millón de neuronas, (en el primer año), algo irrepetible. Todas las redes neuronales van a ser determinantes para ese futuro adulto.Hace años a los padres preocupaba conseguir un “desarrollo inteligente” basado en reducir los tiempos para la obtención de algunos logros evolutivos, como podrían ser gatear, incorporarse ó caminar. Sin embargo, parece que nos hemos saltado para ello las necesidades reales del bebé ya que un bebé no necesita gatear un mes ó 15 días antes del tiempo evolutivo natural ya que cada individuo es único y particular, pero sí que va a necesitar caricias, protección, afecto y atención constante, Eso sí sería plantearnos un desarrollo inteligente como padres capaces de entender qué es lo que está ocurriendo en ese cerebro.

La necesidad neurobiológica de estar disponibles.

No podremos dar seguridad a un bebé dejándolo llorar con un mes, con dos meses o con cinco meses en su cuna y no sirve de nada darle una caricia y volvernos a la cama, ni mirarle y decirle que le queremos y volvernos a la cama, porque es una continuidad natural que estamos rompiendo.

Lo que he visto en los últimos años, cuando he trabajado con madres y padres con dificultades con sus bebés es que hay mucha desinformación y que nos ocupamos más en adaptar al bebé a nuestra vida que en entender qué  lo que está pasando es algo esencial   para ese bebé a nivel cerebral.