La lactancia se abandona por falta de apoyo

La lactancia se abandona por falta de sostén, por falta de apoyo, por falta de soporte. Sabemos que es un área del maternaje que ocupa un lugar muy importante, especialmente en los primeros días y semanas de la unión mamá-bebé.

Como sabéis soy psicóloga clínica experta en adultos y en salud mental perinatal, pero en este artículo no quiero hablar como profesional sino bajo la mirada de mi experiencia como madre.

Lo primero que quiero recordar es que según la OMS (Organización Mundial de la Salud) “se recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más.”

Quiero puntualizar, que soy defensora de la lactancia materna exclusiva (LME) siempre que se pueda y que a la mamá no le genere malestar en ningún nivel sino todo lo contrario.

La mejor alimentación para un bebé es aquella que la madre considere siempre que sea dada desde el amor incondicional.

Cualquier criterio de elección es igual de válido, la diferencia es que socialmente parece que el mejor siempre es “la fórmula”, sin respetar ni apoyar aquellas personas que decidimos optar por lactancia materna exclusiva.

Desde el momento uno del nacimiento de mi bebé, ahora que miro atrás, todas las soluciones que se me han ido planteando por profesionales como ginecólogos/as, enfermeras, matronas, familiares etc. para facilitar la lactancia resultaban ser absolutamente perjudiciales una vez mantenidas en el tiempo, lo que ha hecho que mi experiencia fuese el doble de compleja ya que no era seguir un camino recto, sino desandar lo caminado, reparando lo que se había ido perdiendo en el proceso.

En todos esos desvíos, se incluyen pezoneras, sacaleches (para determinados fines), y por supuesto la fórmula como “apoyo”. Ahora me pregunto ¿apoyo de qué? si todavía no había instaurado mi lactancia con éxito, lo único que iba a conseguir era exterminarla antes de empezar.

Dado el cierto desconocimiento experiencial, todos suponemos que esas soluciones que nos plantean desde fuera son las mejores para la situación en la que nos encontramos y ni siquiera nos permitimos dudar de ello ya que queremos lo mejor para nuestros hijos. Sin embargo, a medida que iba comprendiendo los funcionamientos naturales de la lactancia me di cuenta del gran número de errores solución que iban a dificultar poder darle a mi bebé lo que yo había decidido como mejor para él.

Dificultades emocionales de la lactancia.

Antes hablaba de todos los obstáculos técnicos que me he encontrado y que pueden provocar un incremento de la ansiedad dadas las dificultades; pero por supuesto, me he encontrado con muchos más obstáculos sociales basados en creencias sin fundamento y criterios desfasados, que de alguna manera te colocan en una posición de defensa innecesaria respecto a tu decisión y de justificación constante con aval científico aumentando mis dudas como madre e instalándome ese mensaje de “no estas siendo buena madre porque…. “ con un montón de apellidos tipo, no tienes suficiente leche, toda tu leche es agua, tu leche no es de calidad, el bebé se queda con hambre, así no puedes tenerle, no le estás nutriendo suficiente, los niños criados con fórmula están mejor… etc. Esto genera rabia, culpa, dudas, insatisfacción y sobre todo mucha frustración por no poder tomar tus decisiones sin que siempre exista un ojo evaluador de las mismas.

Creo que son perceptibles las emociones y el impacto psicológico que eso puede ser en una nueva adquisición de identidad, la identidad como madre, y como digo siempre a mis  pacientes, una “madre suficientemente buena “(Winnicott), capaz de tomar las decisiones más protectoras para su hijo. Nuestra maternidad es nuestra, que no nos la roben.

No hay nada más natural y mamífero que la lactancia, sin embargo, el propio sistema antilactancia y la industria que hay detrás han conseguido que las personas que decidimos esta manera de alimentar nos sintamos como bichos raros, teniendo cuartos reservados para esconderte a alimentar a tu bebé o estando expuestas a la mirada crítica constante cuando decides hacerlo de un modo más natural ó más humanizado a fin de cuentas.

No podemos hablar de un único modelo de alimentar a nuestros hijos, pero siempre debemos hablar de un modelo en el que el respeto y apoyo sean esenciales en un momento de tanta implicación psicobiológica para la mujer y el bebé.

2020-04-18T19:05:02+01:00