La separación normalizada en los últimos 50 años de la díada madre-bebé es una bomba para el cerebro del bebé. Tal como dice Nils Bergman, reconocido neuropediatra sudafricano experto en Neurociencia Perinatal, “el regazo materno es el hábitat del recién nacido”.

Tras más de una década de investigaciones y 800 estudios científicos, se conocen los efectos cerebrales de esa separación para la que el bebé no está evolutivamente preparado. Los ciclos de sueño se interrumpen con mayor frecuencia en los niños que duermen separados del pecho de su madre, además, también se sabe, que el nivel de estrés cerebral, y por tanto de cortisol, aumenta en situaciones de separación.

¿Cuándo aprende el niño a dormir sólo?

Pues como digo siempre para tranquilizar a papás desesperados con el sueño de sus bebés, “con 15 años no va a dormir con vosotros”, ya que el sueño es un proceso evolutivo en el que se ven asociados múltiples factores biológicos, psicológicos, emocionales, culturales y neurológicos, y por tanto, no es algo que tengamos que enseñar, el bebé sabe dormir perfectamente, de hecho sabemos que los bebés menores de 3 meses pasan el 70% del tiempo durmiendo, ¿de verdad creemos que tenemos que dormirles? Pues la respuesta es NO, tenemos que respetar su proceso natural de crecimiento en todos los niveles y para ello necesitan sentirse acompañados y queridos, es decir, física y emocionalmente.

Un bebé no entiende que sus padres están ahí si no puede verlos o sentirlos, por tanto lo vive como un abandono, con lo que ello implica a nivel neuroquímico, con una liberación alta de cortisol, lo que conocemos como estrés tóxico, que es una activación intensa y prolongada de los sistemas regulación corporales en ausencia de la mediación y la protección del apoyo de un adulto.

Por tanto, lo que el bebé tiene que aprender no es a dormir, sino a poder adaptar du sueño al sueño adulto y a medida que va adquiriendo facultades evolutivas como el habla , poder entender y expresarse, será más sencillo que pueda dormir solo, sin miedo, sin dolor y sin estrés.

¿Qué tenemos que hacer los padres?

Primero de todo debo aclarar, que no soy partidaria de métodos para dormir al niño a base de la separación, tanto a nivel profesional como Psicóloga Perinatal, como a nivel personal como madre de Gabriel.

El bebé tiene un proceso evolutivo perfectamente diseñado, con el que llevamos millones de años, e igual que cuando nace no puede sobrevivir sin cubrir las necesidades básicas a través de su madre, tampoco puede dormir sin regularse y sincronizarse a todos los niveles a través de ella. Es pura química (cortisol vs oxitocina), pura biología (ciclos de sueño, temperatura, lactancia y puro vínculo psicológico (seguridad, confianza y amor).

Por tanto ¿qué necesita un bebé para dormir tranquilo e ir aumentando las horas de sueño?

Necesita disponibilidad emocional y física de sus padres, además de una respuesta fiable, predecible e incondicional (si lloro voy a ser atendido siempre) dotando así al bebé de más confianza y seguridad para el resto de su vida.

Desde que nace el bebé, empieza un largo camino de separación hacia la individualidad, que tarda varios años, pero que tiene un peso importante en los dos primeros, muy asociados a logros evolutivos como el gateo o la marcha y el inicio del habla. Además, aquí también ocurre el destete que también representa un hecho fundamental de esa separación.

A partir de ahí dormirá solo, o incluso antes. Como padres, debemos reconocer cuando el bebé está preparado evolutivamente para ello, como un hito más del desarrollo, sin lágrimas, sin tablas de programación con minutos, ni vasos de agua.

¿Cuál es mi experiencia personal?

Cada vez que coloco a Gabriel en su cuna de colecho, conmigo pegada a ella duerme una media de dos horas seguidas sin despertarse, sin embargo, cuando duerme pegado a mí duerme una media de 6 horas, ¿por qué será si yo estoy al lado igual?, simplemente porque no me siente, no puede saber que estoy ahí y por tanto su cerebro se despierta llorando, reclamando protección. Si pensamos evolutivamente, si los bebés no tuviesen esa capacidad y se quedasen profundamente dormidos aunque sus madres estuviesen lejos, serían devorados por algún animal , por ello, ese recurso del bebé es sano y nos ha permitido estar aquí hablando sobre ello. Y aunque hoy en día no exista ese riesgo y en la cuna no va a saltar un lobo a devorarlo, la necesidad del bebé, genéticamente programada es la misma y por ello debe ser cubierta con el mismo cuidado e incondicionalidad.

Para terminar, sólo quiero resaltar que es una Necesidad Básica para el bebé, no una moda, si el bebé aprende a co-recularse a través de la madre podrá calmarse de manera progresiva cuando llegue el momento.